Por Jesús Almada Bravo

    El deporte se ha convertido en una de las actividades humanas más populares en los últimos años. Para los niños, las actividades deportivas son sumamente importantes para su desarrollo integral. Y  más en esta época donde está predominando el sedentarismo debido a los videojuegos y al alto número de horas en las redes sociales.

    Los niños que practican deporte, tienen la oportunidad de desarrollar habilidades, recursos, herramientas y destrezas  que les permiten ser más competitivos y más enfocados en todas las áreas de su vida; en la escuela, en sus casas, en sus relaciones interpersonales, etc. Pero además de ser más competitivos, hacer deporte les permite a los jóvenes a ser más autónomos e independientes y les brinda habilidades y destrezas que les permiten llegar a la edad adulta con experiencias de crecimiento sumamente enriquecedoras.  

    Como psicólogos clínicos y psicólogos del deporte, defendemos la idea de que TODOS los niños deberían practicar deporte a lo largo de su infancia y adolescencia. Un niño que practica deporte crece con más seguridad y aprende a enfrentar la vida con una mejor actitud, tiene más y mejores habilidades sociales y más herramientas para competir en el mundo laboral adulto…

    Ahora bien, queda claro que todos los niños deberían practicar algún deporte, pero… ¿Quién debe elegir el deporte que tu hijo va a practicar?,  ¿Está bien que tú como su papá elijas por él/ella? ¿Qué pasa si tu hijo NO quiere practicar el deporte que tú elegiste? O ¿Qué pasa si quiere practicar un deporte que a ti NO te gusta?

    Para que un deporte le brinde todos los beneficios que mencionamos anteriormente a un niño, deben cumplirse 5 requisitos básicos:

  1. Que el niño acepte de manera voluntaria participar en esa disciplina y que DISFRUTE la práctica deportiva.
  2. Que tenga un entrenador capacitado técnicamente y preparado psicopedagógicamente para enseñar ese deporte.
  3. Que los padres apoyen la participación deportiva de su hijo y NO le exijan resultados inmediatos en su actuación.
  4. Que obtenga el reconocimiento y la valoración de su padres por el esfuerzo realizado independientemente del resultado obtenido en el deporte y
  5. Que sus padres NO lo presionen y lo regañen cuando los resultados deportivos no se presenten.

En la carta de los Derechos Humanos, existe un apartado que habla de los derechos de los niños en el deporte; dentro de los mismos se encuentran:

Derecho de practicar el deporte sin ninguna diferencia (sexo, aptitud, características físicas).

Derecho de entretenerse, disfrutar el deporte que practican y jugar libremente.

Derecho de aprovechar de un ambiente sano: y  no solamente al ambiente físico sino al entorno humano que le rodea. Derecho a ser tratado con dignidad por su entrenador y compañeros de equipo.

Derecho a ser rodeado y entrenado por personas competentes y amables.

Derecho de hacer entrenamientos según su propio ritmo y sus capacidades individuales.

Derecho a competir con jóvenes que tienen las mismas posibilidades de éxito.

Derecho a participar en competiciones adecuadas para su edad y su nivel de competencia.

Derecho a practicar el deporte dentro de la máxima seguridad interna y externa.

Derecho a tener adecuadas pausas para descansar y recuperarse.

Derecho a no ser campeón pero también derecho a serlo.

Es importante mencionar que el apoyo de los papás es indispensable para que los niños tengan un desarrollo óptimo en  la disciplina que practican y en la vida. Y precisamente, hablando de los padres con hijos deportistas… hay de distintos tipos: Padres que se muestran indiferentes ante las competencias, padres que son sumamente exigentes con sus hijos y sus entrenadores, padres que se creen “entrenadores” y viven invadiendo, retando, criticando y corrigiendo el trabajo del entrenador, y  padres que apoyan y disfrutan sin invadir los límites del entrenador; y los más peligrosos, los padres que practicaron deporte y NO alcanzaron sus metas deportivas e intentan sacar su frustración a través de los triunfos de sus hijos. Todos ellos tienen algo en común: Todos buscan lo mejor para sus hijos.

Para que nos hijos vivan el deporte de una manera sana, el punto más importante es que como padres aprendamos a apoyarlos de manera incondicional y disfrutemos de su actividad independientemente de los resultados que obtengan… los niños en edades de iniciación deportiva, NO necesitan ganar! Únicamente necesitan saber que sus padres están orgullosos de ellos y contentos con el esfuerzo que realizan para jugar.  Al exigirles triunfos, medallas, diplomas  y trofeos, lo único que hacemos es “pelearlos con el deporte” y alejarlos de su objetivo principal: El desarrollo de habilidades para la vida.

Paradójicamente, uno de los mejores maestros que los niños pueden tener en el deporte, es EL FRACASO.  Un niño que aprende a lidiar con el fracaso a edades tempranas, desarrolla capacidades impresionantes para enfrentar la vida; existe por ejemplo una habilidad psicológica llamada “Resiliencia”, que se define como “La capacidad humana de enfrentar el fracaso, levantarse y seguir luchando para alcanzar las metas planteadas”. A un niño al que NO se le expone al fracaso en edades tempranas, se le dificultará grandemente enfrentar los altibajos de la vida en la edad adulta.

Existen deportistas amateurs y profesionales muy exitosos, y platicando con ellos acerca de los factores que han influido en su éxito, han coincidido en un punto: SUS PADRES LOS ACOMPAÑARON A LO LARGO DE SU CARRERA, ENTRENANDO CON ELLOS, DEDICÁNDOLES TIEMPO PARA REFORZAR SUS APRENDIZAJES FUERA DE LOS ENTRENAMIENTOS,  LLEVÁNDOLOS A UN PARQUE CERCANO A “ENTRENAR”  CON ELLOS,  CORRIENDO A SU LADO, ASISITIENDO A TODOS SUS JUEGOS Y COMPETENCIAS… LEVANTÁNDOSE TEMPRANO LOS SÁBADOS Y DOMINGOS PARA ASISTIR A SUS JUEGOS, SACRIFICANDO SU TIEMPO PARA PASARLO CON ELLOS…  FORMANDO EQUIPO CON SUS HIJOS…

Por otra parte, la mayoría de los padres de esos deportistas se encuentran muy contentos y satisfechos.  De hecho ninguno de ellos considera que el apoyo brindado a sus hijos e hijas haya sido un “SACRIFICIO”, al contrario, se encuentran agradecidos con sus hijos por haberles permitido acompañarlos.

Definitivamente, para todos los jóvenes existen factores que son determinantes para la consecución de sus sueños… si tú eres deportista y tus padres no se han interesado por acompañarte… INVÍTALOS, ya verás lo diferente que es que ellos estén ahí. Y si por el contrario, si tú eres Padre de Familia y tus hijos practican algún deporte, no te pierdas la oportunidad de gozar a su lado, es una experiencia incomparable, que te brindará satisfacciones que NUNCA has vivido… y tus hijos te lo agradecerán PARA SIEMPRE.

DISFRUTA A TUS HIJOS AHORA.  NO TE PIERDAS EL PLACER DE ACOMPAÑARLOS. VALE LA PENA Y EL ESFUERZO. Yo te lo garantizo!

Lic. Jesús Almada Bravo.

Co-Director del Instituto Milton H. Erickson de Tijuana

“Hipnosis Clínica para el Crecimiento Personal”

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